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Enfermería Universitaria 2013;10(4):114-119
U n iv e r sit a ri a
www.elsevier.es/
Artículo de investigación
Adaptación y validación de un instrumento de valoración de riesgo
de caída en pacientes pediátricos hospitalizados
J. Barrientos-Sáncheza,*, A. Hernández-Cantoralb y M. Hernández-Zavalab
a
Coordinación de Investigación, Instituto Nacional de Pediatría, México D.F., México
b
Subdirección de Enfermería, Instituto Nacional de Pediatría, México D.F., México
Recibido: 16 abril 2013; Aceptado: 28 mayo 2013
Palabras clave
Instrumento de
valoración; Riesgo de
caídas; Accidentes por
caídas; Paciente
pediátrico; México.
Resumen
Introducción: Un número significativo de pacientes que asisten a instituciones de salud tienen
riesgo de caída en cualquier momento de su hospitalización, cuidarlos implica una serie de intervenciones que requieren una previa valoración clínica. 
Objetivo: Adaptar y validar un instrumento de valoración de caídas en el paciente pediátrico
hospitalizado.
Métodos: Se adaptó y validó el instrumento J. H. Downton. Se realizó evaluación de la sensibilidad, especificidad, valor predictivo positivo y negativo, así como la consistencia interna del
instrumento por medio de la prueba Kuder-Richardson (KR) y resumen de curvas ROC, mediante
el programa estadístico SPSS® versión 15 y Epidat 3.1.
Resultados: Se obtuvo consistencia interna por KR de 0.92, sensibilidad de 86.92, especificidad
de 99.4, valor predictivo positivo (PP) 99.56, y valor predictivo negativo (PN) 81.52, con un índice de confianza del 95%.
Conclusiones: Las escalas validadas como la St. Thomas, se encuentra con buena sensibilidad y
especificidad 93% y 88%, respectivamente, sin embargo está adaptada para pacientes mayores.
La escala validada en el presente estudio tuvo mejores valores de sensibilidad y especificidad
que otras 2 escalas específicas de población pediátrica, la escala Humpty Dumpty y la escala
CHAMPS, por lo que se concluye que la escala J. H. Downton modificada es altamente sensible y
específica para predecir riesgo de caídas en el paciente pediátrico hospitalizado.
* Autor para correspondencia: Correo electrónico: [email protected] (J. Barrientos-Sánchez).
1665-7063 - see front matter © 2013 Enfermería Universitaria. Arte, diseño, composición tipográfica y proceso fotomecánico por Elsevier México.
Todos los derechos reservados.
Adaptación y validación de un instrumento de valoración de riesgo de caída en pacientes pediátricos hospitalizados
KEYWORDS
Assessment
instrument; Fall risk;
Fall accidents;
Pediatric patient;
Mexico.
115
Adaptation and validation of a hospitalized pediatric patients fall risk assessment
instrument
Abstract
Introduction: A significant number of patients who attend health institutions have a risk of fall
anytime during their hospitalization. Taking care of these patients requires diverse interventions and clinical assessments.
Objective: To adapt and validate a hospitalized pediatric patient fall risk assessment instrument.
Methods: The J. H. Downton instrument was adapted and validated. Specificity and sensibility
tests, negative and positive predictive value, and Kuder-Richardson (KR) and ROC curve analysis
internal consistency were all assessed using the SPSS® v. 15 and Epidat 3.1 statistics programs.
Results: KR internal consistency of 0.92, sensibility of 86.92, specificity of 99.4, PP of 99.56,
and PN of 81.52 with a confidence interval of 95% were obtained.
Conclusions: Validated scales such as the St. Thomas have good sensibility and specificity values
(93% and 88%), but this scale is adapted for elder patients. The validated scale of this study had
better sensibility and specificity values than two other hospitalized pediatric population scales:
the Humpty Dumpty and the CHAMPS, suggesting that the modified H. Downton scale is highly
sensible and specific to predict hospitalized pediatric patient fall risks.
Introducción
La definición de una caída según la Real Academia Española,
es aquel movimiento de un cuerpo de arriba hacia abajo por
la acción de su peso debido a la atracción que sobre él ejerce la tierra1. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en
el 2004, declaró que es la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipite al individuo al suelo en contra de
su voluntad, que le hace perder el equilibrio y dar con el
cuerpo en tierra u otra superficie firme que lo detenga. El
National Center for Patient Safety2 la define como un movimiento descendente, repentino, no intencionado, del cuerpo hacia el suelo u otra superficie, durante el proceso de
hospitalización. Este suceso tiene elementos o circunstancias que, con independencia de su naturaleza, inciden de
forma negativa sobre el paciente, haciéndolo más vulnerable respecto a su tratamiento.
Las caídas son la segunda causa mundial de muerte por
lesiones accidentales o no intencionales, siendo un grave
problema de Salud Pública3. Se calcula que anualmente alrededor del mundo se producen 37.3 millones de caídas cuya gravedad requerirá atención médica3 y mueren
unas 424,000 personas debido a esta causa. Más de un 80%
de estos decesos se registran en países de bajos y medianos
ingresos4. Específicamente la Joint Commission clasificó en
sexto lugar a las caídas como eventos centinela en 2012 con
477 notificaciones5.
Los factores que intervienen en las caídas de los pacientes
en una institución hospitalaria pueden ser muy diversos. Algunos están relacionados con la salud o su atención: deficiencias en el equilibrio, la marcha, la fuerza muscular, la
agudeza visual y la cognición. También se asocian a la presencia de enfermedades crónicas y el uso de medicación
psicotrópica6. Otras causas están vinculadas con el ambiente físico hospitalario: iluminación poco adecuada, suelos
resbaladizos, superficies irregulares, barreras arquitectónicas, espacios reducidos, mobiliario deficiente, ausente y/o
en malas condiciones, entorno desconocido, altura de camas y camillas, ausencia de dispositivos de anclaje, altura
y tamaño de barandales, mal funcionamiento de dispositivos de apoyo, así como una inadecuada valoración del riesgo7.
Dentro de estos factores también existen los que son propios del paciente como; calzado o ropa inapropiada, carencia o desconocimiento de técnicas de ayuda para caminar o
desplazarse, entre otros.
Para el caso particular de los(as) niños(as), éstos(as) tienen riesgo de caerse por diversas razones; la curiosidad es
una de ellas pues su necesidad de familiarizarse con el entorno generalmente no va pareja con su capacidad de evaluar o reaccionar ante el peligro, ya que a medida que el
niño crece, su capacidad de reacción al peligro aumenta8.
Así, la edad y los logros en su desarrollo son factores humanos distintivos de esta etapa, ya que asumen riesgos para
avanzar en su habilidad de movilidad.
Bajo el marco anterior una tarea que resulta trascendental al otorgar cuidado de enfermería, es la evaluación del
riesgo de sufrir una caída. Una actividad que por sí misma
debe posibilitar valorar e implementar distintas medidas
para garantizar la seguridad de las(os) pacientes. Así algunas de las escalas de valoración de riesgo de caídas más conocidas son:
a. Escala de riesgo de caídas múltiples de A.
M. Tromp et al.9, la cual es utilizada para
población de 65 años o más