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Rinoceronte
EUGÉNE IONESCO
Pieza en tres actos
Nueva traducción de Cristina Pina
Rinoceronte
A Jean-Louis Barrault,
a Geneviéve Serreau
y al doctor T. Fraenkel
2
Rinoceronte
Personajes
Por orden de aparición
El ama de casa
La almacenera
Juan
Berenguer
La camarera
El almacenero
El señor anciano
El lógico
El dueño del café
Daisy
El señor Papillon
Dudard
Botard
La señora Boeuf
Un bombero
El señor Juan
La mujer del señor Juan
Muchas cabezas de rinoceronte
3
Rinoceronte
Acto I
Escenografía
Una plaza en una pequeña ciudad de provincia. Al fondo, una casa de planta baja y un
piso. En la planta baja, el escaparate de un almacén. Se entra por una puerta de cristales a la
que dan dos o tres escalones. Sobre el escaparate está escrito en caracteres muy visibles la
palabra: "almacén". En el primer piso, dos ventanas que deben de ser las de la vivienda de los
almaceneros. El almacén se encuentra entonces en el fondo del escenario, pero bastante a la
izquierda, no lejos de bambalinas. Se ve, arriba del almacén, el campanario de una iglesia, en
la lejanía. Entre el almacén y el costado derecho, la perspectiva de una calle pequeña. A la
derecha, ligeramente al sesgo, el escaparte de un café. Sobre el café un piso con una
ventana. Delante de la terraza de ese café muchas mesas y sillas avanzan hasta más o menos
la mitad del escenario. Un árbol polvoriento cerca de las sillas de la terraza. Cielo azul, luz
cruda, paredes muy blancas. Es domingo, no lejos de mediodía, en verano. Juan y Berenguer
van a sentarse a una mesa de la terraza.
Antes de levantarse el telón se oye sonar las campanas. Las campanas cesarán algunos
segundos antes de que se levante el telón. Cuando el telón se levanta, una mujer, llevando
bajo el brazo una cesta de provisiones vacía y en el otro un gato, atraviesa en silencio la
escena, de derecha a izquierda. A su paso, la Almacenera abre la puerta de la tienda y la
mira pasar.
4
Rinoceronte
La almacenera: ¡Ah!, ¡ésa!
(A su marido que está en la tienda). ¡Ah!, ésa es una orgullosa. No quiere comprarnos a
nosotros.
(La Almacenera desaparece, escenario vacío algunos segundos. Por la derecha, aparece Juan,
al mismo tiempo, por la izquierda, aparece Berenguer. Juan está muy cuidadosamente
vestido: traje marrón, corbata roja, falso cuello almidonado, sombrero marrón. Tiene la cara
un poco colorada. Luce zapatos amarillos, bien lustrados; Berenguer no está afeitado, tiene
la cabeza descubierta, los cabellos mal peinados, las ropas arrugadas; todo expresa en él
negligencia; tiene un aire cansado, soñoliento; de tanto en tanto, bosteza).
Juan (viniendo
de la
derecha ha): De todos modos aquí estás, Berenguer.
Berenguer (viniendo de la izquierda): Buen día, Juan.
Juan: ¡Siempre atrasado, evidentemente!
( M i r a s u reloj
pulsera). Teníamos cita a las once y media. Ya es mediodía.
Berenguer: Discúlpame. ¿Hace mucho que me esperas?
Juan: No. Estoy llegando, acabas de verlo.
(Van a sentarse a una de las mesas de la terraza del café).
Berenguer: Entonces, me siento menos culpable, porque... tú mismo...
Juan: En mi caso no es lo mismo, no me gusta esperar, no tengo tiempo que perder. Como
tú no llegas jamás a horario, vengo a propósito tarde, en el momento en que supongo que
tendré ocasión de encontrarte.
Berenguer: Es justo... es justo, sin embargo...
Juan: ¡No puedes afirmar que vienes a la hora convenida!
Berenguer: Evidentemente... no podría afirmarlo.
(Juan y Berenguer se sientan).
Juan: Lo ves bien.
Berenguer: ¿Qué vas a beber? Juan: ¿Tienes sed desde la mañana? Berenguer: Está tan
cálido, tan seco.
Juan: Más se bebe, más sed se tiene, dice la ciencia popular...
Berenguer: Si estuviera menos seco; tendríamos menos sed si pudiéramos hacer venir a
nuestro cielo las nubes científicas.
Juan (examinando a Berenguer): Eso no sería asunto tuyo. No es de agua de lo que tienes
sed mi querido Berenguer...
Berenguer: ¿Qué quieres decir con eso, mi querido Juan?
Juan: Me comprendes muy bien. Hablo de la aridez de tu gaznate. Es una tierra
insaciable.
5
Rinoceronte
Berenguer: Tu comparación me parece....
Juan (interrumpiéndolo): Estás en un triste estado, ¿???????????.
Berenguer: ¿En un triste estado, te parece?
Juan: No soy cago, Te caes de cansancio, has perdido la noche, bostezas, estás muerto de
sueño...
Berenguer: Me duele un poco el cabello...
J u a n : ¡Apestas a alcohol!